La programación neurolingüística es un modelo de comunicación que estudia la estructura de la conducta humana y explicita las pautas o patrones de comportamiento y de cambio, ofreciendo con ello instrumentos y habilidades para el desarrollo y la optimización de los recursos personales. 

 

También es el nombre que se da a los procesos básicos  que utilizamos los seres humanos para codificar,  transferir, guiar y modificar el comportamiento; es decir, cómo organizamos aquello que percibimos y cómo revisamos y filtramos el mundo exterior a través de nuestros sentidos y de nuestras representaciones internas.

 

Habitualmente es definida como

el estudio de la experiencia

humana subjetiva.

 

 

 Inicialmente concebida para las aplicaciones terapéuticas, su utilización ha trascendido esta frontera para ocupar un lugar estratégico entre las disciplinas que facilitan tanto el desarrollo individual como la optimización de los grupos humanos, con el propósito de facilitar los instrumentos para superar limitaciones y transformarlas en alternativas más ricas y más amplias que permitan la adaptación de las personas y de los grupos a su entorno, favoreciendo también los procesos de cambio y
el desarrollo de habilidades para el crecimiento
personal y la mejora de las relaciones interpersonales.